El desarrollo de la vacuna del coronavirus nos ha mostrado que cuando el mundo científico y empresarial trabajan a pleno rendimiento se pueden lograr grandes resultados. Si esto nos ha permitido solucionar una de las mayores crisis a las que se ha enfrentado la humanidad, también podría hacerlo en lo relativo a la crisis climática.

Lo que ocurre en este caso es que primero necesitamos ser conscientes, como sociedad en conjunto, de cuál es el problema y su correspondiente solución. Para posteriormente trazar un plan que busque soluciones al problema en base a las causas que lo han ocasionado. Lo malo es que aquí no tenemos identificado un virus como problema y una vacuna como solución, sino que son muchas las causas de la crisis climática y también muchas las soluciones que se han de desarrollar para revertirla.

En todo caso, sí que existen bastantes certezas que podemos usar como guía a la hora de trazar ese plan, y una de las que están más claras es que el modelo energético, que ha permitido avanzar a la sociedad hasta un estado de bienestar sin precedentes, no es sostenible, por lo que debemos realizar lo antes posible el cambio para reducir el impacto a nivel de contaminación y calentamiento de la atmósfera.

Lo bueno, al respecto del cambio en el modelo energético, es que conocemos las soluciones, pero lo malo es que estas implican tener que realizar cambios para los cuales existen aún muchas resistencias, especialmente porque pueden suponer ciertos sacrificios en el corto plazo. En todo caso lo importante es pensar en el largo plazo y ver que aunque ponerse una vacuna y exponerse a los efectos secundarios pueda resultar doloroso, del mismo modo, realizar cambios, como renovar nuestro vehículo por uno eléctrico, es algo necesario que deberíamos hacer todos en el corto plazo, aunque esto suponga cierto sacrificio a nivel económico y en determinados hábitos de uso.

Entonces, una vez decidido afrontar esos cambios, tanto a nivel particular, en las empresas, y en las instituciones públicas, será el momento de pasar a la acción, porque no cabe duda de que la inteligencia humana, trabajando colectivamente y ayudada por la inteligencia artificial nos puede sacar de este gran problema de la crisis climática.

El papel de la energía en los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Si nos fijamos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por la ONU para el año 2030 nos encontraremos con que algunos de ellos nos hablan directamente del papel que juegan la energía y las utilities, de cara a construir ese futuro más sostenible para la sociedad y para el planeta. En concreto vemos por ejemplo el ODS 6 que busca “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”, el ODS 7 que propone “garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna”, el ODS 9 “construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación” y el ODS 12 “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”.

Todas las mejoras que podamos realizar en el modelo energético redundarán en lograr esos objetivos, que tan beneficiosos pueden resultar para mejorar la crisis medioambiental y en consecuencia la vida de la humanidad en el planeta.

Soluciones tecnológicas en el ámbito energético que nos van a ayudar a acabar con la crisis climática

Una vez hemos entendido la importancia que tiene la innovación tecnológica en materia energética, vamos a exponer a continuación algunas de las áreas de trabajo más importantes que se están desarrollando en este momento, especialmente considerando aquellas que ya tienen una aplicación real, por lo que se puede sacar provecho de ellas desde este mismo momento.

El imparable avance de las energías renovables

Del mismo modo que en las últimas décadas hemos presenciado el gran avance de las tecnologías digitales y la biotecnología, en los últimos años estamos viendo también que este avance se produce en las tecnologías que permiten la generación de energías renovables. En los tejados cada vez vemos más paneles solares, en el campo cada vez más plantas solares y en los montes más aerogeneradores. Esperamos que pronto también en nuestras ciudades cada vez haya menos vehículos con motor de combustión, que son sustituidos por vehículos eléctricos. Por lo tanto, aunque aún queda mucho por hacer, podemos decir que estamos en el buen camino, el que sabemos que nos lleva a un modelo energético mejor, ahora es cuestión de pisar el acelerador para que esto nos ayude a resolver cuanto antes los problemas ocasionados a nivel de contaminación.

Sistemas de producción energética

Es la parte más visible del nuevo modelo de generación de energías renovables y a este respecto ha contado con el desarrollo de grandes innovaciones, especialmente en busca de la eficiencia en la generación de energía, pero también en lo relativo a la capacidad de producción, buscando maximizar las opciones de cara a convertirse en una alternativa real a las fuentes de energía contaminantes.

Hardware de IoT

Cuando queremos mejorar de la gestión de las infraestructuras de generación de energía, contamos con dispositivos que, aunque tengamos menos visibilidad sobre ellos, contribuyen enormemente a mejorar los procesos. De esta forma cada vez veremos que toman más relevancia estos tipos de sensores, ya que la posibilidad de tener conectados los dispositivos a Internet aumenta su utilidad y lo hará aún más cuando estén conectados al Edge Computing a través de 5G.

Software, Big Data e Inteligencia Artificial

Para mejorar la toma de decisiones, la eficiencia energética y la gestión de la producción. Además del hardware de IoT contamos con el software y las bases de datos que alimentan todos esos sensores conectados a las instalaciones de generación de energía, lo cual nos permite gestionarlas de manera inteligente y maximizar su potencial. Un ejemplo de ello es el software de diseño de parques solares desarrollado por la startup española RatedPower.

Tecnologías VR y AR para mejorar la gestión de las infraestructuras energéticas

Podemos recurrir a nuevas tecnologías de realidad aumentada, realidad virtual y realidad extendida, que en su conjunto nos ofrecen nuevas formas de visualizar la información y poder controlar mejor y en la distancia, el hardware que permite el funcionamiento de las instalaciones de generación y gestión de energías renovables.

Las comunidades de consumo de energía

Las comunidades de consumo de energía están tomando un gran protagonismo en este sector, especialmente gracias a la facilidad que ofrece Internet para conectar a las personas y facilitar su colaboración. De alguna forma se trata de un fenómeno que recoge mucho del aprendizaje generado por las redes sociales y la economía colaborativa, de cara a trasladarlo a un fin concreto, igual que ha ocurrido con las plataformas de transporte colaborativo o de alojamiento colaborativo, ahora ocurre también con el consumo energético. Un ejemplo de ello es el proyecto Smart Grid realizado por SNGULAR con un cliente internacional desarrollando un sistema de compraventa de energía P2P gestionado por un smart agent basado en blockchain. Su valor añadido está en la gestión eficiente de la energía de los dispositivos conectados del hogar y la maximización de beneficios para el prosumer con la venta de su excedente energético renovable. Gracias a la tecnología de la cadena de bloques se permite ofrecer transparencia y fiabilidad en los intercambios entre los diferentes agentes que conforman el sistema.

La movilidad eléctrica

La movilidad eléctrica se está convirtiendo en un gran catalizador para la adopción de las energías renovables, ya que tendría poco sentido invertir en medios de transporte sostenibles que utilizan electricidad que no ha sido producida de forma sostenible. Así vemos como realmente se ha producido un cambio de mentalidad en el consumidor, donde además de la conciencia ambiental, seguramente también haya tenido mucho que ver la influencia en este sector de la empresa Tesla, que ha apostado por generar una imagen atractiva para el vehículo eléctrico, siguiendo la estela de lo que ha hecho Apple con los productos de electrónica de consumo. De esta forma, y aunque haya tardado mucho más tiempo de lo que debería haber sido, ahora sí que nos encontramos en un proceso de transformación del sector de los vehículos de transporte por carretera, no solo a nivel particular sino también en lo que se refiere al transporte colectivo. Y para que esto esté ocurriendo se ha tenido que dar una combinación de factores entre los que destacan:

  • Las baterías que almacenan la energía que permite impulsar los motores eléctricos de estos vehículos, las cuales han evolucionado muchísimo en los últimos años, ya que ha sido necesario alcanzar o al menos acercarse a la expectativa que tienen los usuarios acostumbrados a la autonomía de los vehículos con motor de combustión.
  • Las estaciones de recarga tan necesarias para que los propietarios de vehículos eléctricos puedan desenvolverse adecuadamente por la ciudad y las carreteras, como ha ocurrido hasta ahora con las gasolineras, pero con la ventaja de que una estación de recarga de este tipo puede estar localizada en cualquier parte, no solo en los lugares exclusivos de las gasolineras, aunque con el inconveniente del tiempo necesario para recargar, que sigue siendo considerablemente mayor que en los vehículos de combustibles derivados del petróleo.

Las Redes Inteligentes

Donde por ejemplo se realiza la revisión de infraestructuras utilizando drones, reconocimiento de imagen con Inteligencia Artificial y Edge Computing. Muchas veces la solución a un problema no la aporta una sola tecnología sino una combinación de varias de ellas. De hecho casi nunca se utiliza una tecnología de manera aislada, ya que por ejemplo el hardware necesita del software y el software de la red. En este caso hablamos de un hardware muy novedoso y valioso como son los drones, por su facilidad de uso, que combinado con la Inteligencia Artificial para el reconocimiento de imágenes, aumenta enormemente su potencial, a lo que tenemos que añadir la posibilidad de procesar las imágenes casi en tiempo real gracias al Edge Computing. Esto hace que realmente podamos hablar de redes inteligentes, porque esa combinación de tecnologías mejora significativamente la gestión de la red.

La economía circular

Es otra de las grandes palancas que va a incentivar el cambio de modelo energético. No solo por una cuestión técnica, sino sobre todo del cambio de mentalidad que se está produciendo en los ciudadanos y debería calar cada vez más en las empresas e instituciones. Aquí nos encontramos con un componente claro a nivel industrial, porque aunque también las personas podamos seguir esas recomendaciones, sobre todo hablamos del modelo que debe seguir la industria en todo su funcionamiento, lo cual no solo implica la gestión energética, sino también de los residuos y del agua, todos ellos aspectos enormemente importante en este modelo de la búsqueda de la sostenibilidad.

Las tecnologías de almacenamiento de energía

Aquí encontramos el gran reto del almacenamiento de energía producido a través de fuentes renovables. Ya que la variabilidad de la producción de energía solar y eólica impide que se pueda sincronizar con el consumo y por lo tanto se hace necesario disponer de sistemas de almacenamiento eficientes para su posterior distribución. Para ello será necesario seguir avanzando en el desarrollo de baterías, pero no solo las convencionales, sino otras como pueden ser las de aire comprimido o incluso las que se aprovechan de la gravedad.

Mirando al futuro

Con vistas al futuro cercano deberíamos considerar también las aportaciones a este respecto de otras energías, especialmente la energía nuclear, con el desarrollo de la cuarta generación de reactores de fisión nuclear, promovida por empresas como TerraPower; los tan esperados reactores de fusión nuclear y otros modelos más cercanos como pueden ser la energía geotérmica y el uso de hidrógeno como combustible no contaminante.

Beneficios del cambio de modelo energético

El gran reto al que se enfrentan todas las iniciativas que buscan promover un cambio de modelo energético en busca de la sostenibilidad es demostrar a los diferentes agentes que forman parte del mercado, que realizar este cambio resultará beneficioso para ellos.

Aunque quizás en el corto plazo implique realizar un esfuerzo, cada vez tenemos más certeza de que en el medio y largo plazo la apuesta por la sostenibilidad resultará la mejor decisión posible.

A este respecto podemos mencionar algunos beneficios del cambio de modelo energético, como es por ejemplo el que expone el Foro para la Electrificación que destaca que una característica estratégica de la electrificación fundamental para el desarrollo tanto económico como social de nuestro país es la creación de empleo, especialmente en una coyuntura tan sensible como la que ha propiciado la pandemia de la COVID-19. 

Según un reciente estudio de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), las energías renovables pueden generar tres veces más puestos de trabajo que los combustibles fósiles. En concreto, crearán 6 millones de empleos en todo el mundo si se encauza parte de la recuperación de la crisis provocada por el COVID-19 en la transición energética.

En España el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en la evaluación del impacto económico, social y sobre la salud pública del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima PNIEC 2021-2030, estima que las inversiones en renovables podrían crear entre 107.000 y 135.000 empleos netos al año en 2030, al tiempo que las inversiones en ahorro y eficiencia energética generarían entre 50.000 y 100.000 empleos en el mismo periodo. Además se calcula que el cambio de modelo energético podría generar anualmente cerca de 120.000 empleos indirectos y las inversiones en redes otros 50.000 empleos.

Además de esto, con el tiempo iremos siendo conscientes de los grandes beneficios del cambio de modelo energético, por ejemplo en materia de salud de las personas, cuando vayan reduciendo los niveles de contaminación en las ciudades, llegará un día en el que pensemos, cómo ha sido posible vivir así y no preocuparnos por ello.